Las empresas internacionales suelen perder impulso en la fase final de un acuerdo. Tras las negociaciones, las demostraciones y las conversaciones sobre precios, la formalización del acuerdo debería ser sencilla. Sin embargo, muchos acuerdos se ralentizan precisamente cuando se envía el contrato para su firma. La razón suele ser sencilla: el contrato está redactado en un lenguaje que el destinatario no comprende del todo. La firma asistida por IA resuelve este problema al ayudar al firmante a comprender el acuerdo al instante, sin salir del entorno de firma seguro.
El Reglamento eIDAS es la columna vertebral de la Europa digital. Antes de la entrada en vigor del eIDAS, la situación jurídica de las firmas digitales estaba fragmentada entre los distintos países, lo que generaba incertidumbre en los acuerdos internacionales. El eIDAS establece que no se puede negar la validez jurídica de una firma electrónica por el mero hecho de que se presente en formato electrónico.